Motivar y alentar a los hijos

Herramientas positivas para la educación de los hijos/as.

Dar aliento o motivar: alentar es proveer al joven con experiencias significativas en las que pueda desarrollar percepciones tales como: “soy capaz, puedo contribuir, y puedo utilizar mi poder personal de forma positiva para mejorar mi vida y la vida de los otros”.

Alentar es:
- Enfatizar el esfuerzo en lugar de la perfección y enfocarse en lo realizado, no en la personalidad (no hacer juicios tales como eres bueno, inteligente, perfecto, simpático, sino señalar las cosas que hace bien o que nos agrada que haga)
- Señalar lo que ha logrado en el sentido de su propia independencia (aprendizajes nuevos, logros personales que lo hacen valerse por sí mismo/a)
- Ayudarlos a tener coraje para desarrollarse en lo que pueden ser: capaces, felices, libres de cometer errores (no tener miedo a equivocarse es muy importante para animarse a probar e intentar)
- Dar y recibir: contribuir en la toma de decisiones en la familia, buscar soluciones a los problemas entre todos
- Preguntar en forma de sugerencias.
- Tener fe en ellos para que desarrollen confianza en sí mismos (a pesar de que nos preocupe lo que les pueda pasar, o que nos preocupe que no logren hacer algo, demostrarle que sí le tenemos confianza)
- Mostrarles confianza aun sin palabras (con un gesto, una sonrisa, y no entrometiéndose en sus intentos de superación)
- Dedicarles tiempo (si es poco, con dedicación y atención)

No es:
- hacer elogios: porque los vuelve dependientes de la buena opinión de los demás (estoy orgulloso de ti…) y temerosos de equivocarse para no perder esa valoración externa.
- Comentar, festejar y aplaudir todo lo que el niño hace (qué bien, lo hiciste!) porque le quita la oportunidad de sentir satisfacción personal por sus avances reales.
- Sobreproteger, evitarles frustraciones, fracasos. Hacerlos perder la oportunidad de enfrentar los desafíos de la vida.
- Decirles qué pensar y qué decisiones tomar, sin que puedan hacerse cargo de sus responsabilidades sociales (tareas, escuela, cuando y cómo disculparse ante los demás, resolver conflictos con sus hermanos o amigos, etc.)
- Decirlo de boca para afuera, sin el tono energético necesario y con mensajes no verbales contradictorios (decir algo positivo con una mueca, en un tono agresivo, o con los puños cerrados, por ej.)


Preguntas para evaluar si uno está dando aliento de forma correcta al niño/a:

1) ¿Estoy promoviendo la auto-evaluación, o la dependencia del juicio/valoración de los demás?
2) ¿Lo/a invito a reflexionar o le digo que tiene que hacer?
3) ¿Le estoy permitiendo que resuelva las cosas por sí mismo/a, o evitándole problemas y reparando las cosas en su lugar?
4) ¿Tengo en consideración lo que el niño/a está pensando, sintiendo y decidiendo hacer en respuesta a lo que dije o hice antes, o estoy evitando colocarme en su punto de vista y me mantengo en lo mío?
5) ¿Lo/a estoy ayudando a sentirse una persona independiente o dependiente?

Bibliografía: Jane Nelsen What is encouragement and how it is done?

¿Se puede enseñar a ser padres? El parenting y las escuelas de padres

Así es como los adlerianos en distintas partes del mundo han llamado al trabajo con grupos, en forma de taller, de padres y madres que desean mejorar la relación con sus hijos, aprender una forma diferente de disciplina a la que conocemos tradicionalmente, y así educar niños felices que crezcan como hombre y mujeres solidarios, cooperativos, satisfechos consigo mismos y capaces de creativamente contruir un mundo más amigable.

Estos grupos son coordinados por profesionales en el campo de la psicología/educación, e incluyen no sólo a padres que tengan instalado algún tipo de problemática o preocupación respecto a las conductas de sus hijos, sino también educadores y recreadores que deseen complementar su formación como guía de niños/as y adolescentes.

Se basan en la "disciplina positiva" o "disciplina efectiva" a partir de los trabajos de Alfred Adler, R. Dreikurs, y otros autores que han buscado formas democráticas de educar a nuestras nuevas generaciones. El modelo se basa en los valores democráticos: tolerancia, respeto mutuo, escucha, cooperación y colaboración.

El lenguaje utilizado es simple porque los conceptos que sirven para comprender y modificar nuestras actitudes frente a los problemas que puedan ir surgiendo en el hogar o el aula, vienen de la experiencia del día a día con los niños y niñas. Partimos de que todos tenemos la necesidad de pertenecer al grupo en el que vivimos (familia, comunidad) y de ser aceptados y valorados como miembros útiles y queridos, de allí que la finalidad de nuestra conducta, si sentimos que no somos suficientemente buenos, o que no nos aceptan, pueda dirigirse a conseguir esto por medios inadecuados (violencia física o verbal, conductas irritantes, apatía y venganza)

A partir de la discusión de los pequeños problemas que enfrentamos día a día, podremos aprender a reaccionar y responder de forma que los niños/as sepan que son entendidos, necesitados y aceptados incondicionalmente, y que estamos dispuestos a respetarlos y ayudarlos para que ellos también cooperen en la resolución de los problemas.