Qué es la disciplina positiva?
A través de la llamada "disciplina positiva" o "efectiva", tratamos de difundir un modelo de convivencia que promueve la tolerancia, el respeto y la participación en las relaciones familiares, y en la comunidad, a partir de la comprensión de las causas que llevan a lo que usualmente vemos como "mal comportamiento" o "problemas de conducta" en los niños, niñas y adolescentes.Partimos de que como seres humanos, somos seres sociales, que sólo podemos vivir felizmente junto con los otros, en una familia o grupo, con amigos y compañeros, en comunidad. Ciertas condiciones sociales o de crianza perturban el desarrollo armónico con un sentimiento de pertenencia y seguridad de uno-mismo-con-los-otros, llevándonos a apartarnos, a no tener habilidades sociales, ser agresivos, inseguros... La forma de reparar esto es volvernos hacia el lado útil de la vida (expresión de Alfred Adler) reforzando el sentimiento de comunidad. ¿Podemos cambiar? Sí, porque no somos seres condicionados, productos o copias de una sociedad, sino que nos construimos a nosotros mismos (aunque de forma inconsciente)
Todas nuestras acciones tienen un sentido, es decir buscamos obtener o realizar algo con ellas, aunque a veces no está tan claro ni para nosotros mismos. Esto se ha estudiado en niños y adolescentes, y se llegó a agrupar bajo unas cuatro o cinco "metas" los comportamientos negativos que podemos identificar. Responden a necesidades sociales que para el ser humano son tan básicas como la comida y la protección: sentirse parte, ocupar un lugar importante para los otros, sentirse capaz y evitar el sentimiento de inferioridad. Entonces, lo que se propone alguien que trabaja desde la disciplina positiva es redirigir las tendencias negativas hacia el lado constructivo de la vida al mismo tiempo que satisfacemos las verdaderas necesidades del niño/a (brindándole la oportunidad de pertenecer, de sentirse capaz, de ser valorado y tener el coraje para enfrentar los pequeños o grandes desafíos de la vida).
La verdad es que no se puede obligar a los otros a cambiar. Vamos a influir en los comportamientos que buscan llamar la atención del adulto para tenerlo a su servicio o para tomar revancha, a través de un cambio en la forma de reaccionar/responder ante ellos. No es necesario por tanto coaccionar al niño o adolescente a que modifique su forma de actuar, lo que siempre nos ocasiona frustración porque no funciona, sino que lo lograremos al dejar de usar formas de disciplina inadecuadas.
Toda instancia debe ser educativa, es decir, dar opciones y mostrar formas distintas de solucionar los problemas, más adecuadas a la convivencia social. La finalidad de esta disciplina, llamada positiva por su forma de actuar no represiva, es crear colaboración, cooperación, pertenencia y autoestima (confianza en sí mismo y en sus capacidades) Así que podemos decir que al tiempo que mejoramos nuestra convivencia en casa o en el salón de clase, estaremos educando para un futuro más productivo.
Un elemento fundamental de la "disciplina positiva" es no marcar a la persona por los actos negativos que pueda llevar a cabo, y esto permite esperar mucho de los que ya han sido etiquetados como "problema". También es esencial dar ánimo o alentar, lo que quiere decir que todos podemos cometer errores, los cuales serán en realidad una oportunidad de aprendizaje para adultos y niños/as.
También se resalta la participación, como derecho parte de la vida democrática, como forma de alentar la autonomía progresiva y de aprender ciudadanía; en una sociedad como la que vivimos es fundamental aprender a manejarnos y relacionarnos de forma respetuosa, conociendo los límites de antemano, sin competencia innecesaria, y llegar en el interín a tener una buena imagen de sí mismo.
No es necesario ser un experto para poder entender los principios de la "disciplina efectiva" y actuar de forma práctica, enseñando, poniendo límites, sin perder nunca la calidez, el cariño, y el humor, que son las formas en que queremos relacionarnos con nuestros hijos e hijas. A través de técnicas específicas, y sencillas, se pueden redirigir las metas negativas hacia el lado útil de la vida, de forma de fortalecer la relación familiar, y sin disminuir la autoestima (y espontaneidad) del niño o joven.
Frank Walton, nos cuenta que hay dos desviaciones típicas en nuestra cultura occidental. Una es el autoritarismo (que en general es el método al cual se recurre cuando ya no funcionan los otros intentos por controlar o apaciguar) y la sobreprotección (o como decimos acá, mimar) que puede relacionarse al deseo de brindar ayuda o estar al servicio de los niños, que muchas veces aparece o bien por miedo a los peligros del mundo actual, o al querer hacer mucho en el poco tiempo que se nos deja disponible para los pequeños.
Esto métodos tienen que ver con nuestra propia experiencia de la crianza tradicional de nuestros padres y abuelos, lo que a veces no son formas adecuadas a la sociedad del siglo XXI. A su vez, las metas equivocadas de los hijos encajan con los métodos de los padres, de allí lo difícil que es romper un círculo vicioso de comportamientos o actitudes a pesar de nuestros esfuerzos.
Walton plantea que los padres deberían tener sabido que su tarea consiste en trabajar de forma de quedarse sin trabajo... cuando el joven cumpla 18 años.
"Padres e hijos: ¿amigos o enemigos?" Rudolf Dreikurs, discípulo de Alfred Adler, es uno de los principales exponentes de la disciplina positiva. Trabajó en las clínicas de counseling con padres y niños, y estableció principios para el trabajo educativo en las escuelas.
Principios de los métodos educativos eficaces:
- Respetar el orden y las convenciones sociales
Para que el niño se convierta en un miembro que se vincula y respeta a los demás, en la medida que aprenda las reglas sociales, se presentará como un colaborador voluntario en la familia.
- Evitar las discusiones
Debemos evitar los conflictos y discusiones con el niño. El niño debe aprender a luchar pero no contra sus padres. La rivalidad y competencia no es el único estímulo posible.
- Dar ánimo
El niño necesita de constante ánimo y estímulo.
No se debe:
No se debe:
- Hablar demasiado, al contrario, el silencio puede ser una mejor expresión de disgusto. Deben usarse palabras simples, y nunca gritar.
- Actuar con descuido ni tampoco excesiva preocupación, porque provocan la rebeldía.
- Y no obligar a que realice acciones que debe hacer por propio impulso (auto-disciplina) ni reprimir sus expresiones (llanto)
Hay muchos sitios donde conocer más sobre la disciplina efectiva. En nuestros enlaces les recomendamos algunos.
“No hay niños malos, sino niños desanimados que aún no han encontrado el camino para insertarse en la sociedad.”
“...si enseñar fuera tan simple como poner un buen ejemplo, no encontraríamos tantos niños irresponsables que vienen de casas y escuelas donde los padres y maestros son tan responsables. Por eso, muchas veces lo que hacemos para corregir a un niño es responsable de que no mejore...”
Montevideo, febrero 2012.
Montevideo, febrero 2012.
